viernes, 27 de febrero de 2015

Descubrir la dignidad de los débiles


San Vicente de Paúl supo descubrir la dignidad de los pobres. Él estaba convencido de que servir a los pobres es servir a Cristo. En ello insiste cuando escribe a sus Hijas:
“El servicio a los pobres tiene que preferirse a todos los demás. Pueden, incluso, dejar de ir a misa los días de fiesta si lo requiere el servicio a los pobres. Ellos –dirá a Juana– son tus amos... ¡Cuanto más repugnantes sean y más sucios estén, cuanto más injustos y groseros son, tanto más deberás darles tu amor!”.

Descubrir el fin de las cosas


San Francisco se encontró con un grupo de obreros, y le preguntó a uno:
–– “¿Ud. para qué trabaja?”.
El otro le respondió:
–– “Porque no hay otro modo de poder vivir”.
Pasó al segundo y le hizo la misma pregunta:
–– “¿Para qué trabaja?”.
–– “Para mantener mi familia” –respondió el hombre.
Al llegar al tercero le repitió la pregunta, y el buen hombre respondió:
–– “Yo trabajo para colaborar con Dios en el progreso del mundo, y para conseguir mi eterna salvación”.
San Francisco aplaudió y exclamó:
–– “Este amigo sí que ha descubierto el fin para el cual fue traído al mundo”.

Decálogo Salesiano

Un decálogo salesiano
La espiritualidad de San Francisco de Sales en 10 puntos
Don Bosco elogió como modelo y protector de la Familia Salesiana
A San Francisco de Sales.
1. Ante todo buscar gustarle a Dios: He aquí el centro de mi alma y el polo
inmóvil, alrededor del que giran todos mis deseos y todos mis movimientos.
2. Nada por fuerza, todo por amor: He aquí la regla general de nuestra
obediencia: Hace falta hacer todo por amor y nada por fuerza. Necesita
bastante amar la obediencia que temer la desobediencia… Les dejo el espíritu
de libertad, lo que excluye las constricción, el escrúpulo y la agitación.
3. Nada preguntar, nada rechazar: Quedar en los brazos de la Providencia,
sin pararse sobre ningún otro deseo, si no aquel de querer lo que Dios quiere
de nosotros.
4. Ir de lo interno hacia lo externo: No he podido nunca aprobar el método
de los que, para reformar el hombre, empiezan de lo externo, del
comportamiento, de los vestidos, del pelo. Me parece, al revés, que se deba
empezar de lo interno... El corazón siendo el manantial de las acciones, ellas
son tales como es el corazón... Quien tiene a Jesús en su corazón, lo hace
enseguida después en todas las acciones exteriores.
5. Ir tranquilamente: "con" una dulce diligencia. "La prisa, la agitación no
sirven a nada; el deseo de una vida espiritual es bueno, pero tiene que estar
sin agitación." "La curación que se hace tranquilamente siempre es la más
segura." "Tenemos que ser lo que somos y serlo bien, para hacer honor al
Creador, del cual somos obra.
6. Pensar solamente al “hoy de Dios”: Creemos hacer bien hoy nuestras
cosas, y cuando llegue el día de mañana, se llamará hoy, y entonces
pensaremos.
7. Recomenzar cada día: Cada día tenemos que empezar nuestro progreso
espiritual, y pensando bien en este, no nos asombraremos de encontrar en
nosotros las miserias. No es que ya sea todo hecho; hace falta recomenzar y
recomenzar de buen corazón.
8. Poner a provecho de todas las ocasiones: Soportar con dulzura de las
pequeñas injusticias, de las pequeñas incomodidades, las pérdidas de
importancia que vivimos cada día. Estas pequeñas ocasiones vividas con amor
nos ganarán el corazón de Dios y lo harán todo nuestro.9. Estar alegres: Ir adelante con alegría y con el corazón abierto lo más que
puedas; ir siempre con alegría, con ánimo y con confianza.
10. Vivir en espíritu de libertad: Yo no me hago ningún escrúpulo de dejar
mi reglamento de vida cuando lo solicita el servicio de mis ovejitas... Dios me
hace la gracia de querer la santa libertad de espíritu tal como de odiar la
disolución y el libertinaje.
(Según los Misioneros de S. Francisco de Sales, Castello di Allinges)